¿Es el PIB per cápita un factor determinante sobre el consumo de carne de cerdo en Latinoamérica?
El consumo de la carne de cerdo de varios de los países de la región no responde de igual manera al nivel de ingresos de la población
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El consumo de la carne de cerdo de varios de los países de la región no responde de igual manera al nivel de ingresos de la población
A pesar del decrecimiento de la producción nacional, del incremento de los costos de producción y el aumento de las importaciones, el consumo interno se ha venido incrementando e indicadores como el IPOD se mantienen estables
Los efectos económicos negativos que trajo consigo la pandemia y más recientemente el inicio del conflicto armado entre Rusia y Ucrania, gestaron un ambiente de incertidumbre y volatilidad, el cual ha impactado directamente a todos los mercados mundiales.
La producción mundial de carne de cerdo crecería un 2,6%, mientras que el comercio internacional se contraería un 4,3% en exportaciones y un 5,5% en importaciones
En el primer trimestre de 2022, la producción de carne de cerdo en LATAM se incrementó un 4,5% y las importaciones alcanzaron un nuevo nivel récord.
En lo corrido del año, los mercados del maíz y la soja atraviesan por una coyuntura que ha generado que sus precios lleguen nuevamente a máximos históricos, siendo el conflicto entre Rusia y Ucrania uno de los factores que más ha influido en la tendencia alcista de los precios.
En lo corrido del año, los precios de los contratos de futuros de las canales de cerdo se han incrementado por encima del 9%.
En 2022 se evidenció un mayor posicionamiento de la carne de cerdo en el consumo de los hogares y la tendencia hacia lograr una participación más amplia de las producciones nacionales dentro de los mercados internos.
A nivel mundial, China sigue destacándose como el principal consumidor de carne de cerdo, mientras que, en Latinoamérica, México ocupó la primera posición con aproximadamente 23 kg/hab.
En la mayoría de los países de LATAM, la demanda de materias primas para porcicultura se suple principalmente vía importaciones, de ahí la importancia de sortear la volatilidad característica de sus precios internacionales a través de instrumentos financieros que permitan mitigar los efectos adversos de las eventuales subidas de precios
En los últimos años, las nuevas disposiciones sobre bienestar animal en las granjas porcinas avanzan a paso firme en los principales mercados mundiales, de ahí la importancia de anticiparnos y prever las posibles consecuencias que podría enfrentar nuestra región.
Nuestra región describió diferentes ritmos de crecimiento entre los países líderes en 2023, reflejando, hasta cierto punto, comportamientos cíclicos que son típicos en cualquier actividad económica. Asimismo, la actividad productiva, estuvo enmarcada bajo una compleja coyuntura derivada de los conflictos geopolíticos, el aumento de las importaciones y los precios de las materias primas.
Como es habitual en los primeros meses del año, elaboramos las estimaciones para el consumo per cápita de carne de cerdo. Para esta nueva entrega, fuimos un poco más allá, al tratar de proyectar lo que sería el consumo de cara al 2030.
Un leve aumento en tan solo un indicador representa un incremento importante en el agregado de la producción. En ese sentido, si profundizamos en las variables que se incorporan en un benchmarking de porcicultura, encontraremos una amplia gama de posibilidades de mejora.
La mayor oferta mundial de materias primas y la consecuente baja de sus cotizaciones, generó un gran alivio para la porcicultura latinoamericana, al reducir los costos de producción y recuperar los márgenes de utilidad que se habían perdido en años anteriores, no obstante, entre los países de nuestra región existen diferencias significativas en los precios internados del maíz y la soja, que obedecen a factores externos como las ventajas competitivas, los costos logísticos, la intermediación, entre otros.
Estamos cerca de cumplir tres años desde la primera publicación del termómetro económico porcino de Argentina, una herramienta que semanalmente muestra la evolución de los indicadores del sector y ofrece notas de contexto sobre la porcicultura nacional. En este artículo, se analizará el comportamiento de estas variables en este primer trienio y el impacto de algunos eventos macroeconómicos que desde finales de 2023 cobraron gran relevancia para la porcicultura argentina.
En 2024, la porcicultura latinoamericana continuó demostrando un desempeño sobresaliente, reafirmando su potencial, resiliencia y capacidad de adaptación frente a los desafíos del sector, en un entorno de mercado complejo. No obstante, dadas las circunstancias geopolíticas actuales, se prevé que en 2025 habría una reconfiguración de los flujos de comercio internacional de la carne de cerdo en nuestra región, derivada de represalias frente a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos.
El pasado 06 de diciembre de 2024 se firmó el acuerdo final de asociación entre la Unión Europea (UE) y MERCOSUR. Este acuerdo se cataloga como histórico, teniendo en cuenta su magnitud, ya que crea un mercado de bienes y servicios de aproximadamente 800 millones de consumidores, y representa una cuarta parte del PIB mundial.
Durante los últimos 15 años, la porcicultura global ha estado liderada por un conjunto de países que han concentrado los mayores volúmenes de producción, consumo, exportaciones e importaciones de carne de cerdo. Si bien, la producción porcina ha mostrado una estructura relativamente estable, el comercio internacional ha sido mucho más dinámico, con el ascenso de nuevos actores y una constante reconfiguración de posiciones en los rankings globales. Se espera que, en 2025, China, Estados Unidos y la Unión Europea seguirán siendo los pilares de la porcicultura mundial. No obstante, 2024 cerró con movimientos significativos en los rankings de importación y exportación de carne de cerdo a nivel global, cuyas nuevas posiciones, en su mayoría, se prevé se mantendrán durante este año.
En los últimos 15 años, los resultados de la industria porcina latinoamericana resultaron muy positivos. Al evaluar el comportamiento de variables clave como producción, comercio internacional y consumo, cuyos resultados transitaron por una marcada senda de crecimiento y desarrollo, se prevé un futuro prometedor para nuestro sector, tanto en el mercado local como en el internacional.